A veces creemos que educar a un perro es algo que ocurre solo en momentos específicos: cuando estamos en el parque practicando “sentado”, cuando hacemos una sesión de obediencia o cuando repetimos una orden una y otra vez.
Que tu perro muerda objetos de la casa puede ser frustrante y caro, pero es una conducta muy común y —la buena noticia— habitualmente solucionable si entiendes por qué lo hace y actúas con calma y método.
Si estás buscando un curso de agility canino para mejorar el rendimiento de tu perro, una de las habilidades clave que vas a trabajar desde el primer día es la concentración.
Una de las consultas más recurrentes que tenemos por estas fechas es sobre los petardos y las reacciones de nuestros perros. Es un tema altamente delicado y complicado.
Cuando cada miembro de la familia actúa por su cuenta, el perro recibe mensajes contradictorios que lo confunden y pueden desencadenar problemas de comportamiento.
Los que viven con dos o más perros saben que la dinámica cambia por completo: lo que funciona con uno puede no funcionar con el otro, y cuando están juntos, su comportamiento cambia por completo.
Al igual que nosotros no hemos sido la misma persona con 10 años que con 20 que con 40, las distintas etapas del perro también juegan un papel importante en cada ciclo.