El agility es mucho más que un deporte canino: es una actividad que fortalece el vínculo entre perro y guía mientras se superan obstáculos con precisión y velocidad.
Vivir con un perro es, en realidad, acompañar una vida entera que pasa bastante más rápido de lo que nos gustaría. Cada etapa trae cambios, retos y momentos que, si sabemos mirarlos bien, tienen muchísimo valor.
Si acabas de incorporar un cachorro a casa, es muy probable que una de tus primeras preocupaciones sea el descanso: dónde duerme, si se levanta por la noche o si acaba siempre en tu cama o en el sofá.
Cuando un perro muestra una conducta que nos resulta incómoda, lo más habitual es intentar corregirla de inmediato. Sin embargo, la mayoría de estos comportamientos no aparecen por casualidad, sino como resultado de su entorno, su educación y su estado emocional.
A veces creemos que educar a un perro es algo que ocurre solo en momentos específicos: cuando estamos en el parque practicando “sentado”, cuando hacemos una sesión de obediencia o cuando repetimos una orden una y otra vez.